CARTA DE UN AFILIADO AL PP

Estimados compañeros del Partido Popular, Señor D. Mariano Rajoy:

En el año 2006, cuando tomé la decisión de afiliarme al PP, lo hice en gran parte influenciado por las circunstancias que rodearon las elecciones del 14 de Marzo, que jamás se hubieran tenido que celebrar y que con un monarca más cabal que el de aquel entonces se hubiesen aplazado.

Los días y meses posteriores, me fui afianzando en mi decisión tras ver como los partidos de la oposición habían utilizado partidista y políticamente la situación, como las circunstancias del atentado cada vez planteaban más dudas, como un crimen tan atroz había beneficiado claramente a un partido y una persona en concreto. Durante los cuatro años de legislatura siguiente, viví apesadumbrado el “cinturón sanitario” impuesto al que ya consideraba mi partido, y peleé junto a ustedes para que la democracia volviera a ser eso, democracia.

Carnet de Afiliado

Han sido años difíciles donde en el trabajo nos daban de lado por ser afiliados del PP, donde la democracia ha sido sólo para algunos, donde he tenido que sufrir como todos mis compatriotas al peor gobernante desde Fernando VII. En 2008 perdí mi trabajo después de 19 años de profesión, en un sector, el de la metalurgia, en constante reconversión. “Si en mis tiempos de estudiante me hubiesen dicho cual era el futuro de mi profesión…”

Les seguí y les voté con la confianza de que volviesen a colocar a España donde se merece, entre los grandes, de que a mis hijos no les golpease, como a mí, un caduco e inútil sistema educativo; con la esperanza de que por fin en este país se hiciesen las cosas atendiendo a la lógica y a la sensatez. Les voté con la esperanza de acabar con viejas rencillas y con una guerra que hace mucho se acabó.

No resignado a ser un parado más de Zapatero, a los quince días de mi despido emprendí un nuevo proyecto como autónomo y me constituí en empresa, una empresa que nada tiene que ver con mi anterior situación y que ha sido posible gracias al esfuerzo personal, a haberme formado en un nuevo sector y en definitiva a una reconversión personal fruto de las circunstancias. Esa era mi aportación al país aún con un gobierno muy desfavorable.

No ha sido fácil y cada vez lo es menos, como trabajador sufrí la precariedad de las ETT, la reducción de los salarios y la perdida de empleo y como empresario, la cosa no pinta nada mejor. Superados los años de derroche y despilfarro del anterior gobierno, afrontaba las elecciones de noviembre como un balón de oxígeno que revitalizase la economía, hiciese fluir de nuevo el crédito hacia personas como yo que hemos invertido nuestros ahorros, nuestra vivienda y el futuro de nuestros hijos en un proyecto empresarial, con la esperanza de un tiempo mejor.

Su programa y sus promesas eran halagüeñas, esperanzadoras, lo que España necesitaba. Me hicieron creer que podían con la situación y la situación ha podido con ustedes. No soy estúpido y se perfectamente que la situación en la que cogieron el gobierno era de catástrofe total, y aunque no compartidas he ido asumiendo todas las medidas adoptadas, las he entendido y en cierto modo, al ser afiliado, apoyado. Pero todo tiene un límite, el límite, que como el otro gobierno este partido y su gobierno ha traspasado.

Junto con esta carta encontrarán mi carné de afiliado y mi renuncia a seguir perteneciendo al partido que más me ha defraudado en toda mi vida democrática. No puedo pertenecer al partido de un gobierno que como el anterior se desdice y se contradice, que hoy dice A y mañana es B, que prometió una ley de emprendedores que no llega y que según usted Sr. Presidente, se aprobará cuando se tenga que aprobar.

Un gobierno, que aun contando con la confianza que le otorgamos en las urnas la mayoría de los españoles, se hace el remolón a la hora de limitar una casta política sobredimensionada, unas autonomías ineficientes y deficitarias, unos ayuntamientos plagados de corrupción y amiguismo, unas empresas públicas que ustedes saben mejor que yo y unas televisiones que nunca debieron abrir.

Un gobierno y unos representantes, a los que yo voté, que aplauden los peores recortes que sufriremos todos los ciudadanos de este país en años. Hay formas y maneras, pero sobretodo hay que dar ejemplo, eso lo sabe hasta el padre más inexperto. He llegado a la triste conclusión de que los políticos de este partido, no se diferencian del resto salvo por el escaño que ocupan. Jamás harán nada que ponga en peligro o varíe en lo más mínimo su estatus y sus prebendas.

Como muchas personas de este país, muchísimas, nadie me lo ha dado hecho, lo que tengo lo he conseguido con tesón, esfuerzo y valentía, por eso desprecio profundamente los enchufismos, los puestos a dedo y el colócame papá. Pensarán que soy un cándido, pero creía que su partido era diferente al resto, que aquí había profesionales forjados en la empresa privada, con trayectoria fuera de la política, y no, al final el funcionamiento es el mismo en todos lados y eso me apena, y me asusta pensar que la alternativa sea más de lo mismo.

No hay que ser un Nobel de economía para darse cuenta de que las últimas medidas van en detrimento de la economía, que no generan empleo y que de estructurales no tienen nada. Aunque parezca lo contrario han ido a lo fácil, eluden el enfrentamiento con su propia casta y con las autonomías de las que todos ustedes se benefician, a cambio trasladan ese enfrentamiento a la calle, con unas consecuencias aún por predecir, pero que no apuntan a nada bueno.

Si sus primeras medidas como partido que gobierna y como gobierno en sí, hubiesen sido las que de verdad necesita el país, si hubiesen dado ejemplo, si el mensaje hubiera sido otro, no importa el esfuerzo que como ciudadano y emprendedor haya tenido que hacer, lo haría con gusto, con la esperanza de un futuro mejor y les seguiría apoyando, pero no ha sido así.

Podría extenderme en ejemplos hasta llegar a la demagogia, pero no creo que sirviese de nada, como seguro no servirá de nada esta carta, sólo me gustaría añadir que el poder emana del pueblo y para el pueblo, recuérdenlo, pongan los pies en la tierra, mézclense con la gente en la calle, en las empresas, sufran su sufrimiento, vivan su realidad, sientan su miedo y algún día llegarán a ser esos gobernantes que de verdad nos merecemos. Hoy por hoy, será mejor que vengan a gobernarnos los alemanes, ellos si se atreverán con esta Hidra de 17 cabezas.

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