EL ESCARABAJO PELOTERO, una historia real.

Corría la década de los 80 y mis padres decidieron buscar una residencia de verano para que mis hermanos y yo pasásemos las temporadas estivales. Recuerdo aquellos años con gran nostalgia y satisfacción. Precisamente en aquel lugar y durante aquel tiempo, fue cuando empecé a valorar la naturaleza y todo lo que me ofrecía aquel privilegiado entorno.

Escarabajo pelotero
Escarabajo pelotero, “cuerno de rinoceronte”, muy común en la zona cuando había ganado vacuno.

El lugar del que os hablo no está muy lejos de aquí, me refiero a Santa María del Tietar, el primer pueblo de Ávila continuando por la carretera 501. Antiguamente, mucho antes de que yo llegase al pueblo, su nombre era ESCARABAJOSA, en clara referencia a una de las especies endémicas de la zona. Había tal cantidad de escarabajos y de tantas especies que no era nada extraño encontrarse, subiendo la cuesta de la plaza, a un hermoso ejemplar de escarabajo pelotero “cuerno de rinoceronte”, en otras ocasiones alguno, desorientado por la oscuridad, chocaba con gran estruendo contra la cristalera de la terraza, en busca de la luz del interior, ocasión que mis hermanos y yo aprovechábamos para cogerlos y chinchar  a mi madre y hermanas.

–          ¡es asqueroso!, quítalo de mi vista – decían.

Parece que el destino y las autoridades tuviesen en esa época una escucha en mi salón, pues no tardaron en desaparecer de su vista y de la vista de todos los demás, os explico:

En el año 1985 España entraba en la CEE y ello trajo consigo muchos cambios, buenos cambios nos decían en el colegio, que era bueno para la economía y un montón de cosas más. En el 85 yo tendría… unos quince años y no creo que la economía fuera una de mis prioridades, por eso lo que recuerdo y que de más mayor he contrastado, es la paulatina desaparición de aquellos amigos nocturnos que tanto asustaban a las niñas.

La cuestión es que en toda la zona, incluido Escarabajosa, la producción de vacuno y por tanto de leche, excedía con mucho los límites impuestos por la CEE para España, lo que llevó al ejecutivo a tomar la sorprendente medida de subvencionar el sacrificio de las vacas, pagando por ello hasta tres veces su valor de mercado. La medida, además de hacer ricos a unos cuantos ganaderos, produjo una catástrofe ecológica de dimensiones aún no evaluadas.

Con la medida en el pueblo se pasó de las más de 2000 cabezas de ganado a tener en la actualidad menos de 100, eso sólo en este pueblo. Juntando toda la comarca el número de reses sacrificadas se dispara. Os preguntareis, ¿Qué tienen que ver la vacas con todo esto?, pues mucho; El escarabajo pelotero o del estiércol hurga en busca de materia vegetal en descomposición y pone sus huevos en pequeñas bolas de estiércol, que después sirven como fuente de alimento para las larvas en el momento de eclosionar. Con la desaparición de las vacas y de su estiércol, muchas especies de escarabajos han desaparecido para siempre de la zona, y con ellos otras muchas especies de animales y plantas que obtenían alimento y beneficios de estos pequeños invertebrados.

Otro síntoma importante de este desastre es la reducción paulatina que han sufrido las poblaciones de golondrinas y vencejos. Estas aves hacían sus nidos en los establos y se alimentan de insectos, insectos que proliferaban en las innumerables charcas que se formaban en los prados donde pastaba el ganado.

Vivimos en un equilibrio muy delicado con la naturaleza y cualquier cambio, por insignificante que nos parezca puede provocar un desastre de incalculables proporciones. Cuidar vuestro entorno, es un gran legado para las generaciones venideras y es nuestra responsabilidad conservarlo.